¡Proteja la información confidencial de su salón de belleza!

Aunque muchos dueños de salón, quizás no lo sepan, tienen el derecho de proteger la información confidencial de su empresa, mediante los contratos con cláusulas de exclusividad y confidencialidad. Esto con el fin de que sus empleados no “se lleven” dicha información al concluir su contrato laboral

Una de las principales preocupaciones de cualquier empresario, o de quienes trabajan brindando servicios en el campo de la belleza, es la interrogante de: ¿cómo protejo mi clientela, mis técnicas para trabajar y mis secretos comerciales, que me han llevado a dar un servicio exclusivo y distinto a los demás?

Lo primero que se debe saber es que, en Costa Rica no se cuenta con legislación especial para este tipo de asuntos; la jurisprudencia es muy escasa, y la protección de estos derechos debe hacerse por analogía.

Efectivamente, todo empresario, o quien trabaje brindado servicios en el campo de la belleza, sí tiene la posibilidad de resguardar sus secretos, pero debe hacerse a través de un contrato previo entre las partes, que debe ser firmado por el empleado, cuando comienza la relación laboral.

Dentro de este contrato, deben estipularse las cláusulas de confidencialidad y exclusividad, donde se detalle, de forma clara, cuáles son los extremos de confidencialidad a proteger. El trabajador tendrá acceso a los secretos utilizados en la empresa, así como a la información de los clientes, entre otras cosas, pero su utilización será estrictamente regulada.

El contrato laboral con cláusulas de confidencialidad y exclusividad, podrá proteger asuntos como: los proyectos de investigación, desarrollo de productos y sus fórmulas, invenciones, patentes, diseños, descubrimientos, técnicas de belleza, colores, cortes de cabello, procesos de producción, métodos, análisis químicos, especificaciones, listas de clientes y proveedores, así como información relativa a costos y precios de productos y servicios, información confidencial de los clientes; fórmulas, procesos, precios, mercadotecnia, ingeniería, métodos de manufactura y planeación estratégica… Por lo tanto, el empleado se compromete a no revelar en ningún tiempo y bajo ninguna circunstancia dicha información confidencial.

El contrato que contenga estas cláusulas será firmado por el empleado, y en caso de incumplirlo, el trabajador podrá afrontar un proceso civil por daños y perjuicios causados a la empresa, el cual deberá ser demostrado por la compañía, y la persona podría hasta exponerse a un proceso penal, por la utilización de información confidencial.

Un tema que ha resultado muy polémico para el derecho y la regulación de las cláusulas de confidencialidad y exclusividad, es si es posible prohibir al trabajador, una vez que cesa en su trabajo definitivamente (salvo cuando dicha información haya sido hecha pública), el montar su propia empresa con las técnicas aprendidas, e incluso si se puede obligar al trabajador, años después de que dichas obligaciones y responsabilidades hayan cesado definitivamente, a continuar guardando los secretos adquiridos.

Este punto debe analizarse con mucho cuidado, porque a pesar de que existen clausulas de confidencialidad, hay derechos del trabajador que son irrenunciables, y de esta manera, cualquier acuerdo mediante el cual una persona se comprometa a no competir con otra durante la vigencia de una relación laboral y, sobre todo, una vez que ésta ha terminado, viola los artículos 74 y 56 de la Constitución Política, lo cual constituye un vicio de nulidad, en un contrato suscrito de esa manera.

Los pactos de confidencialidad o de no competencia entre trabajadores y empleadores, con efectos posteriores a la terminación del contrato de trabajo, no son contrarios al ordenamiento jurídico, sino todo lo contrario, pues a través de ellos se busca prevenir una actividad socialmente reprochable y jurídicamente ilícita, como es la competencia desleal, a través del aprovechamiento de conocimientos o de información adquiridos durante la extinta relación.

Así las cosas, de ninguna manera puede decirse que las organizaciones empresariales no pueden protegerse de una actividad en ese sentido, a través de contratos en los que se pacte el compromiso del trabajador de no laborar posteriormente a la finalización de su contrato, para sí o para otro empresario, en actividades similares a las que venía realizando. No obstante, como este tipo de cláusulas puede resultar chocante con otro principio importante, como lo es el de la libertad de trabajo, es razonable el criterio de acuerdo a lo indicado por nuestra jurisprudencia, que su validez sólo puede tolerarse si se pacta por un plazo razonable y si al mismo tiempo, se satisface al trabajador con una compensación económica adecuada.

En cuanto a la exclusividad laboral, debe señalarse que, independientemente de la relación laboral, ya sea por servicios profesionales o bien producto de una típica relación laboral, puede incluirse este tipo de cláusulas, donde se estipulen las condiciones en las cuales, se llevara a cabo esa exclusividad, ya sea laborando únicamente en el centro de belleza, o bien, que se facilite un espacio para trabajar dentro del salón de belleza (por ejemplo, como manicurista), pero siempre se compromete a mantener la exclusividad a la hora de trabajar en dicho lugar.

Sin embargo, se ha señalado que la exclusividad debe ser remunerada por el patrono con un reconocimiento económico. Si bien es cierto, en materia laboral puede regirse tanto los contratos verbales como escritos, en el caso tanto de las cláusulas de confidencialidad, como de exclusividad, es preferible que consten firmadas y por escrito en un respectivo contrato, con la finalidad de que en un eventual incumplimiento, pueda alegarse ante un Tribunal y probarse de forma más sencilla, evitándose problemas futuros. De igual manera, el monto que se acuerde para la remuneración por exclusividad, así como la confidencialidad una vez que terminó la relación laboral definitivamente, debe convenirse entre las partes y debe quedar estipulado en el contrato.

En esta época donde el Internet y el desarrollo tecnológico han hecho que cambiemos el papel y lápiz por tabletas y computadoras, es necesario resguardar aquella información que hace que nuestra empresa de belleza, sea buscada por los clientes, y que la hace diferente de los demás; esto con el propósito de evitar la competencia desleal y para perpetuar en el tiempo estos secretos de gran valor.

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